Entrevista a Enric González

El forofismo da beneficios a corto plazo, pero reduce credibilidad

Descubrí a Enric, de casualidad, leyendo la sección de deportes de un lunes en El País. Me gustaba comprarlo para leer la crónicas de Santiago Segurola, un grande también. Un día me llamó la atención una sección titulada “Historias del calcio” de un tal Enric González. En ella el autor hacia un repaso al Calcio de una manera particular. Me engatusó. No podía dejar pasar un lunes sin tomar mi dosis de Calcio. Pero necesitaba más. Le busqué en Internacional ávido de noticias procedentes de Italia. Sólo para leerle. Más tarde descubrí que era autor de Historias de Londres e Historias de Nueva York, las devoré en una semana. Nunca he estado en esas dos ciudades, pero tengo la impresión de conocerlas al dedillo.

Un día tuve la oportunidad de charlar con él en persona, y de esa conversación salió la posibilidad de esta entrevista. En la que habla de la censura, del futuro del periodismo y cómo ve la relación entre la televisión y el fútbol, un matrimonio al que augura todavía una larga convivencia.

Ha tocado todas las secciones del periódico. Nacional, Sucesos, Economía, Internacional, corresponsal y ahora está en la crítica de Tv. ¿qué pensó cuando le ofrecieron esta nueva tarea?

—-No fue una propuesta concreta. Hablando con el director tanteamos varias posibilidades y al final nos pusimos de acuerdo en que ese espacio al final del periódico, en la página de televisión, permitía una cierta heterodoxia. Valoré mucho, por supuesto, que ese espacio hubiera sido, desde el principio, el de Eduardo Haro Tecglen.

Da la sensación de que escribe lo que le apetece y piensa. ¿Política de empresa, galones o una de sus condiciones?

—-Carezco de galones. Creo que técnicamente sigo siendo un redactor. Me he tomado las libertades que me parecen necesarias, y en general la dirección las ha aceptado.

En Internet corre un rumor de que su diario le censuró un artículo hace unas semanas porque podría dar a entender una cierta crítica a la empresa que edita El País. ¿Qué hay de cierto?

—-El director decidió que una de mis columnas no debía publicarse. Yo no estuve de acuerdo. Pero es el director quien decide. Y a mí no me pareció adecuado convertir el asunto en un “casus belli”.

Una vez dijo que el futuro del periodismo está lejos de la grandes cabeceras. En qué posición quedarían los periódicos de referencia de hoy en día y qué papel jugarán los blogs de la gente corriente. ¿Dónde se situarían los periodistas? ¿Llegará a ser rentable?

—-Si dije eso, me expliqué mal. En mi opinión, el periodismo dejará (ya está dejando) de estar directamente vinculado a las grandes cabeceras. Pero seguirá habiendo grandes diarios, con dos vías de acceso al público, la del papel cada 24 horas y la digital cada minuto, y al menos en un futuro previsible seguirán constituyendo el eje de la información. El periodismo se fragmentará, habrá muchas opciones y muy distintas. Quien tenga una voz propia e interesante podrá vivir bien con un simple blog. Los blogs de la “gente corriente”, por otra parte, formarán parte de la materia prima informativa. Un fenómeno nuevo es el acceso general a la materia prima. Imágenes y testimonios instantáneos de cualquier suceso están al alcance de todo el mundo. Conviene recordar que el periodismo no es eso, sino lo que se hace con eso.

El fútbol, ¿en vivo o por televisión?

—-En vivo, sin ninguna duda. Siempre que sea posible.

La Televisión y el fútbol siempre han tenido un vínculo importante. ¿Qué es lo que tiene el fútbol para conseguir las cifras de audiencia que consigue?

—-El fútbol es, con el cine, el gran fenómeno de masas del siglo XX. Proporciona a los aficionados un sentimiento de pertenencia y de combate contra otras tribus, y les proporciona además emociones. A principios del siglo XXI, la televisión sigue utilizando el fútbol y el cine como base de su oferta: son las dos narrativas más populares.

Por cierto, ¿qué le pareció la censura de TVE con motivo del himno nacional en la final de la Copa del Rey? ¿Hubiese creado menos revuelo si se hubiera emitido en su momento a pesar de los pitos?

—-Eso fue una idiotez por parte de alguien. Una lástima. Si se hubiera emitido no habría pasado gran cosa. El estadio crea un ambiente especial, propicio a la protesta.

Dice que se aficionó al fútbol italiano por sus comentaristas, de los que llega a decir que son los mejores del mundo. ¿Es sólo por la belleza fonética del idioma o hay algo más? ¿Qué valoración hace de los comentaristas españoles? Cómo se repartirían un hipotético podium entre ingleses, españoles e italianos?

—-Los italianos son muy buenos porque, en general, disfrutan del fútbol y disfrutan de su idioma. El otro día hablaba con José Ángel de la Casa, el gran referente actual de los comentaristas españoles, y coincidíamos en que la nueva generación, con pocas excepciones, tendía a un estilo radiofónico muy vociferante, entroncado con la tradición latinoamericana. No me gusta. Si hay que clasificar, ingleses, italianos y españoles.

Debido a las televisiones, primero para “no perjudicar” al modesto y luego por la denominada Guerra del fútbol, en España se ha perdido la costumbre de jugar el domingo a las 5 de la tarde. La disparidad de horarios perjudica o no afecta. ¿Hasta cuándo va a durar el matrimonio entre la TV y el fútbol?

—-Va a durar. Lo que no durará, supongo, es la gran oferta de fútbol gratuito que hemos visto este año. Tanto fútbol gratis en televisión mata al fútbol (la gente se queda en casa y no acude a los partidos de categorías inferiores, y acude menos a los grandes estadios) y es ruinoso para la propia televisión. Hay que recuperar un poco de cordura en los horarios.

Muchos echamos de menos un programa de fútbol como “El día después”, incluso “Estudio Estadio” que TVE ha recuperado tras un paréntesis de 4 años. Está “Fiebre Maldini” pero dirigido a un público muy específico y limitado al emitirse por C+. Si se sabe qué funciona por qué experimentos como “Maracaná” y gallineros como “El Rondo”.

—-Ni idea. Yo también me lo pregunto.

Mientras en la televisión parece que el forofismo no cala entre el público, la prensa deportiva española cada vez se muestra más partidista y, aunque pierde tirada, mantiene lectores. ¿A qué se debe esa diferencia de criterio?

—-La actitud de las televisiones es la normal. Lo raro es lo de la prensa deportiva. El forofismo da beneficios a corto plazo (promociones del club y esas cosas), pero reduce la credibilidad. El director adjunto de un diario deportivo barcelonés va por ahí diciendo que antes que periodista es culé, y que su trabajo está supeditado al bien supremo del Barça. Ya ve cómo va el asunto.

Es viable en España un periódico deportivo alejado del forofismo actual. ¿Cuáles serían los modelos a seguir?

—-Yo creo que sí. Sobre todo un periódico digital, porque distribuir un diario de papel en toda España resulta cada vez más caro. Hay modelos como “La Gazzetta” italiana o “L’Equipe” francés, que podrían incluso mejorarse.

A parte de sus libros, Historias de Londres, Nueva York y del Calcio (se esperan con ansía las de Roma), participó con un magnífico artículo en “Cultura(s) de Fútbol”, le gustan los libros sobre fútbol. ¿Cuáles recomendaría?

—–Me gustan muchísimo los cuentos de fútbol de Roberto Fontanarrosa, culpable de mi simpatía por Rosario Central.

A mí uno de los que más me ha gustado es “Fútbol: Una religión en busca de un dios” del difunto Manuel Vázquez Montalbán. El autor expone una teoría general del fútbol como una religión en la que sus máximas deidades son Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. ¿Es realmente el fútbol el “opio del pueblo”?

—-Si lo es, también lo es el cine. Y más las vacaciones. Hay algo de verdad en la teoría de Manolo Vázquez: el fútbol se asoma a la trascendencia, porque el club y los colores sobreviven a la persona, y esa es una característica de las religiones. Pero, tal como están los cosas hoy, parece más bien que el pueblo es el opio del fútbol.

La crisis, ese gran tabú, está afectando a todos. También al fútbol. Desde hace unos años los casos de impagos, leyes concursales y desapariciones han afectado al fútbol modesto. Durante esta temporada ha rozado al Valencia. ¿Tiene que llegar a los grandes para ver que la estructura económica del fútbol es insostenible?

—-Pronto se verá, me temo, que las actuales estructuras son insostenibles. Ninguna sociedad española puede competir con el Real Madrid y el FC Barcelona, que actúan en un ámbito planetario. Y, pese a eso, acumulan deudas. Vamos hacia una Liga europea, pero por el camino quebrará más de un club histórico.

Vivió en Italia el Moggigate, en el que a pesar de la grandeza y renombre de los implicados se llegó hasta el final. Aunque realmente sólo lo pagó la Juventus. Ligas menores de Europa tienen sus propios escándalos y represalias. En España cada cierto tiempo se suele hablar de primas a terceros, hay que recordar que son ilegales, y compra de partidos (Ath. Bilbao – Levante) pero no se profundiza. Por qué los medios de comunicación españoles no investigan como en los casos de corrupción en los partidos políticos.

—-No lo sé, a mí también me extraña. Quizá ahí tenemos una prueba indirecta del enorme peso e influencia de las sociedades futbolísticas. Pero corrupción la hay, estoy convencido.

Para terminar una curiosidad. A qué se debe su fijación / admiración por los equipos marcados por la desgracia. Las buenas historias están protagonizadas por perdedores.

—-¿Ha leído usted alguna buena novela en la que al protagonista le fuera todo bien? Sin drama no hay profundidad ni humanidad. Por otra parte, soy del Espanyol y, por tanto, aficionado a las desgracias.

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