Si esto es fútbol, yo lo odio

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Aitor Aldeondo jugó tres temporadas en la Real Sociedad y marcó nueve goles. Cifras demasiado pobres para un delantero. Formado en Zubieta su paso por el club no fue especialmente trascendente, pero dejó la frase que encabeza este post a raíz del asesinato de Aitor Zabaleta el 8 de diciembre de 1998 en el Vicente Calderón. Aitor se desplomó junto a la puerta 6 del estadio después de que Ricardo Guerra le asestara una puñalada en el costado izquierdo alcanzándole el corazón. Recuerdo la amargura que me produjo el hecho y las declaraciones de los dirigentes del Atlético de Madrid después del partido de UEFA de aquella noche: “El Atlético de Madrid, su afición y el Frente Atlético no tienen nada que ver con lo ocurrido”, dijo Jesús Gil. E hice mía la reflexión de Aldeondo: “Si esto es fútbol, yo lo odio”.

Casi 16 años después. Más macabra no puede ser la coincidencia. Otra vez el Frente Atlético se cobra una nueva víctima: Francisco José Romero Taboada, conocido como ‘Jimmy’. “Hay que expulsar a esta gente del fútbol”, dicen los dirigentes del fútbol. También lo dijeron en 1998. Y nada se ha hecho. El problema se mantiene y cada cierto tiempo se repite porque los grupos violentos siguen encontrando cobijo en los estadios. Muchos clubes, aún, les ofrecen facilidades y privilegios. Dan ambiente a la grada es la excusa. Algunos dirigentes creen que los tienen controlados. “Tras lo de Zabaleta iniciamos medidas de prevención. El trabajo de años se ha caído en una mañana por cuatro desgraciados, esto hace mucho daño al Atleti”, explicaba la noche del domingo Miguel Ángel Gil Marin en El Larguero. Si uno tiene de mascota a un tigre, por más que seguro que esté de lo domesticado que lo tiene, aún puede estar más seguro de algo: el día menos pensado se revolverá y le atacará. Porque esa es su naturaleza.

Y el Frente Atlético es reincidente. Sus dirigentes también. Son los mismos tipos que pusieron en su día cara triste cuando estas fieras se llevaron por delante a Zabaleta. En aquella ocasión Gil Marín excusaba que el asesinato no estaba relacionado con el fútbol y era “más un problema político, ya que si el aficionado no hubiera sido de la Real Sociedad no se habría producido el suceso”. Ayer, Diego Pablo Simeone argumentaba algo similar: “Es un problema social, no del fútbol”. Mentira. El fútbol español está enfermo y mientras los clubes amparen a los ultras, no serán “unos pocos”, ni tendrán “nada que ver con el fútbol”.

El fútbol debe encarar y atajar el problema. Lo que sucedió ayer no fue un accidente, ni un incidente aislado. Es mentira que el Atlético no pueda disolver al Frente Atlético y echarlos del Vicente Calderón como dijo Gil Marín. Joan Laporta liquidó a los Boixos Nois y los echó del Nou Camp. Se puede y son ellos los que deben hacerlo. Tienen que tener valor eso sí, como lo tuvo Laporta. El Atlético de Madrid y los demás. Todos. Porque los que dan palizas y asesinan, deben estar fuera del fútbol y en la cárcel.

Si esto es fútbol, y lo es porque están en el fútbol, yo lo odio.

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