Racing, un club a la deriva

El Racing es una embarcación a la deriva. Sin capitán -en forma de presidente- y con un patrón y máximo accionista, Alí Syed, que hace más de siete meses que no aparece por Santander. Justo desde el día en que el club entró en concurso de acreedores. Desde entonces Mister Alí, como se le denominó cuando aterrizó en la capital cántabra, está en paradero desconocido. Sin saber nada del indio se encaró, el 18 de diciembre, la Junta General de Accionistas más bochornosa de la historia del club cántabro.

En ella aparecieron dos representantes de Syed y entre abucheos e insultos se aprobó la designación, por parte del empresario indio, de un nuevo Consejo de Administración que sustituye al que dirigía Francisco Pernía, aunque en los siguientes días hasta tres de sus miembros dimitieron. En concreto, Ramón Muñiz, Fernando Burgués y el expresidente de la Asociación de Peñas del Racing, Fernando Ortiz.

En esa situación los administradores pidieron a la juez de lo Mercantil de Santander que suspendiera las facultades de sus gestores y su sustitución por la administración concursal. Hecho que la juez aceptó y, desde entonces, los tres administradores concursales (Alvargonzález, Camarena y Ruiz-Asenjo) son los que tienen el control de la nave. Aunque con la sombra de Mister Alí rondado, que sin haber pagado la compra de acciones a Jacobo Montalvo, anterior propietario, quiere seguir ejerciendo de máximo responsable de la entidad.

Cegados por el dinero extranjero
Cada vez son más los casos en los que millonarios extranjeros se hacen con el control de los clubes. En Inglaterra Chelsea y Manchester City, por ejemplo, cuentan con dueños extranjeros que han invertido grandes sumas de dinero para mejorar el nivel de las plantillas y luchar por los títulos (aunque con diferente suerte, por ahora). En España el Málaga ha sido de los primeros, con el jeque Nasir Bin Abdullah, que por ahora parece que van construyendo un proyecto sólido con fichajes de jugadores de renombre de diferentes edades y proyección.

En Santander, Francisco Pernía y el anterior Gobierno cántabro (PSOE y PRC) quisieron resolver la situación económica del Racing con un inversor solvente. Esa búsqueda les llevó a Alí Syed. Un empresario indio con diferentes empresas de carácter internacional y, supuestamente, con un gran patrimonio personal. Mister Alí les aseguraba que se hacia cargo de la deuda y que invertiría en el club para subir el nivel. Para confirmar su buena voluntad, nada más llegar el pasado mes de enero, adelantó 3 millones de euros y hasta el último momento intentó la incorporación de un jugador conocido y efectivo en El Sardinero, Nikola Zigic. Al final, no pudo ser y sólo llegó Giovani Dos Santos.

El indio parecía que iba en serio, aunque sus formas y maneras de comportarse en el palco crearon polémica. Los focos de los medios y televisiones apuntaban al simpático empresario de coloridos trajes. Todos estaban encantados con él, hasta que empezaron a aflorar los problemas. Los jugadores llevaban un tiempo sin cobrar y exigieron lo que se les adeudaba. Ahí empezaron los primeros síntomas de desconfianza hacia Mister Alí. Algunos medios se hacían eco de informaciones sobre el empresario en las que se acusaba a Western Gulf Advisory (WGA), empresa del Syed, de defraudar 72 millones de euros en Australia y otros asuntos un tanto turbios en el pasado del empresario multimillonario que vivía de alquiler.

Así llegó el 10 de mayo, último día que se le vio por Santander y la solución se convirtió en problema. Syed era el máximo accionista por ley, aunque sin haber llevado a cabo la compra de las acciones. Sin acciones, cuenta con el 98% del accionariado. Luego se supo que su idea era revenderlas por 15 millones de euros a la familia real de Bahreim. Un negocio redondo. En menos de seis meses pretendía multiplicar por cinco su único desembolso.

Pero no le salió bien la jugada y el caso se ha enquistado hasta llegar al esperpento actual con un club sin presidente y en Ley Concursal. Lo peor del caso es que en Santander no es la primera vez que tropiezan en la piedra de un iluminado. Dmitry Piterman también hizo de las suyas allí, antes de llevar el caos al Alavés, y todavía es el tercer máximo accionista.

Mientras tanto los administradores se encargan de la gestión de un club lleno de incertidumbres y con un futuro bastante negro, porque en lo deportivo tampoco van muy bien las cosas. El equipo ocupa puestos de descenso y tras la dimisión de Héctor Cuper, a raíz de los malos resultados y la situación institucional, el banquillo lo ocupan un triunvirato formado por Juanjo González, Fede Castaños y Pablo Pinillos, que a finales de diciembre confirmaron en el puesto hasta final de temporada. Siempre que los resultados acompañen y la historia no de un nuevo giro con Mister Alí de protagonista, o quién sabe que si con el regreso de Piterman. Cualquier cosa puede pasar en este Racing.

Síguenos en Twitter y Facebook.

Anuncios

Un comentario en “Racing, un club a la deriva

  1. Le escribo a esta gran pagina con un motivo, es que tengo un pequeño blog, que recien tiene 1 mes de vida, y esta en pleno desarrollo. Necesitaria un pequeño empujoncito. No se como manejan el tema, si tienen alguna seccion: webs amigas o algo por el estilo.Te dejo la direccion del blog, r-madridclubdefutbol.blogspot.com y ves lo que me podes brindar. Gracias. Abrazo. Pd: te dejo mi mail: rmadridclubdefutbol.gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s