Los chicos de Löw

Las rupturas siempre son dolorosas y normalmente dejan a uno de los dos cónyuges más afectado que al otro. En el fútbol también pasa con los ‘matrimonios’ entre entrenadores y ayudantes. Valdano y Cappa o Rijkaard y Ten Cate son dos de los infinitos ejemplos que se podrían utilizar. Cuando Jurgen Klinsmann anunció que abandonaba la Selección germana y decidía volver a ‘su’ querida California, los grandes mitómanos auguraron un batacazo de su sustituto, Joachim Löw.

Cuatro años después de aquel ‘divorcio‘, cada uno ha ‘rehecho’ la vida a su manera. Klinsmann regresó de su retiro yanqui para entrenar al Bayern Munich, y fracasó estrepitosamente. Mientras, Löw ha completado una fantástica labor al frente de la ‘nationalmannschaft’. Finalista en la Eurocopa y en el penúltimo escalón hacia la gloria Mundial, con una generación de futbolistas que augura muchos éxitos en el futuro.

Löw es una persona culta, educada, agradable y elegante, que no consiguió alcanzar cotas altas sobre el césped. Se tuvo que retirar en 1995 cuando Ray Clemence le partió la pierna, pero nunca abandonó el fútbol. De la misma se puso el traje y empezó a entrenar equipos. Con voz delicada y suave dirige a sus pupilos con una forma de trabajo científico y colegiado. Riguroso, pero mima a sus jugadores añadiendo juegos en las sesiones preparatorias y jornadas de ocio.

Discípulo de la ‘fábrica de ideas’, el grupo de entrenadores procedentes de la frontera germano-suiza, que siempre ha destacado por ser defensores del progresismo balompédico.

Trabaja estrechamente con un equipo técnico (formado por figuras como Bierhoff, Köpke o Flick) de su total y absoluta confianza, además de la colaboración de la escuela de deportes de Colonia. Entre sus labores está la de procesar vídeos y tratar de buscar el punto débil de su rival. Por ejemplo, el sábado pasado sabían que Argentina era un equipo dividido entre defensa y ataque, por lo que la clave estaba en circular la pelota en el centro del campo.

Las goleadas ante Inglaterra y la albiceleste, dos de las principales favoritas, han demostrado una enorme fiabilidad alemana y un gran mérito de Joachim Löw. Acudían a Sudáfrica sin importantes baluartes como Frings, Metzelder, Lehmann y Ballack, lo que provocó que muchos la descartasen antes de saltar al campo. Los Özil, Müller y Khedira han sido sucesores sobradamente preparados. Todavía no han ganado nada, pero ya todos temen el nivel que alcanzarán en la Euro 2012.

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