De Jokin a Caparrós

¿Caparrós sí o no? Desde la distancia, este debate sobre el entrenador del Athletic puede resultar ciertamente surrealista, pero la pregunta ha sido tema de tertulias, ha rondado por Bilbao hasta no hace mucho y vuelve cada vez que los ‘leones’ pierden algún partido. Supuestamente todo se zanjó cuando García Macua anunció la ampliación de su contrato y gracias a las esperanzas de entrar en competición europea, pero la desaceleración de resultados que están teniendo los rojiblancos ha provocado que alguno se replantée su idoniedad.

La presente temporada era toda una reválida en toda regla para el entrenador andaluz y de ella dependía su renovación. No había bastado alcanzar la final de Copa. Muchos lo consideraron cumplir con una obligación como en aquella época que se decía que la jugaba “el Athletic y otro equipo”.

Antes de la llegada del utrerano al banquillo de San Mamés, los leones venían de sufrir un bienio cuasi-catastrófico. Clemente y Mané se las tuvieron que ingeniar desde el banquillo con un fútbol racial y tosco para salvar al equipo de quemarse en las llamas del ‘infierno’.

El estilo del utrerano crea incertidumbre y rechazos entre algunos aficionados. No tanto en el caso del público de San Mamés, pero sí en algunos círculos de la sociedad bilbaína azuzados por ciertos jugadores o ex técnicos que en estos pocos años han trabajado junto a Caparrós y malviven en divisiones menores. Pero esto no es nuevo para Caparrós, ya que le pasó algo parecido en Coruña, donde ya fue criticado por los veteranos que perdieron galones con su llegada.

Caparrós aterrizó en Bilbao con el consenso de los dos principales candidatos en las elecciones de 2007, Fernando García Macua y Juan Carlos Ercoreca. De la misma sintonizó con la afición hasta el punto que alguno que otro no perdió el tiempo y le euskaldunizó su nombre a ‘Jokin’.

Sus primeras decisiones se basaron en dotar a la plantilla de una confianza y autoestima perdida tras los varapalos sufridos en las temporadas anteriores. Se ocupó de dotar al equipo de una fortaleza y dureza defensiva capaz de contrarrestar las carencias atacantes del equipo. Su juego no era bonito, pero el único logro que se consiguió en su primer año fue que los nombres de varios jugadores sonasen para la Selección o para algún equipo de la Premier League. Suficiente.

En el comienzo de la segunda temporada, Caparrós tomó una decisión muy poco popular: traspasar a Aritz Aduriz. Toda la responsabilidad recayó sobre los hombros de Fernando Llorente. El delantero de Rincón de Soto hasta la llegada del andaluz había sido un jugador con unas condiciones técnicas fantásticas, pero que había desesperado a media ‘Catedral’ con su falta de sangre. El nuevo míster le había otorgado toda su confianza y él le había respondido con goles. Pero, ¿sería capaz de superar aquel reto en solitario?

Algo faltaba en aquella delantera. Ion Vélez no acababa de convencer sobre el césped y Vélez de Mendizabal no lo hacía ni en el campo de entrenamiento. El ex entrenador de Sevilla y Deportivo echó mano de un jugador que estaba en el Eibar y que le había encandilado la primera vez que lo vio. Un delantero todo corazón y con un continuo derroche de facultades consiguió que San Mamés rugiría al unísono con un “ari, ari, ari, Toquero lehendakari”. El gasteiztarra había conseguido 24 años después el pase a una final de Copa del Rey.

La tercera (y actual) temporada se empezó con ciertas dudas, ya que las dos rondas que tuvo que jugar para clasificarse a la fase final de la Europa League no fueron unos ‘bolos’ veraniegos. Los leones tuvieron que sudar ante el Young Boys suizo y el Tromso noruego. El propio Caparrós asumió que quizá su tiempo en el Athletic había llegado a su fin. La temporada ha sido bien diferente a lo que muchos esperaban, el equipo no está ‘tonteando’ con los puestos de descenso, sino que hasta hace poco ha soñado con volver a la antigua UEFA o incluso a Champions League.

Caparrós, fiel a su estilo, desde un primer momento se ocupó de otear la cantera de Lezama. No ha dudado a la hora de apostar por la nueva sabia y ha hecho debutar a una decena de jugadores procedentes de las categorías inferiores.

Se quiera o no, los aficionados del Athletic están tranquilos y esperanzados de cara al futuro, pero sigue habiendo reticencias a pesar de su renovación. La tranquilidad les ha permitido hacer un juego más vistoso durante varios tramos de la temporada, aunque en ciertos partidos fuera de San Mamés no hay fortuna y no se consiguen materializar las ocasiones de gol creadas. Al menos se da una buena imagen.

Los seguidores rojiblancos son conscientes de sus limitaciones, pero que no se conforman y son los más exigentes con su equipo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s