Robinho quiere volver a casa

Fue en un pueblo con mar, una noche al final de la jornada. Sus regates, sombreros, bicicletas y arrancadas camelaron a todos los espectadores y entendidos de la materia. Ya han pasado cinco años desde aquella noche en Cádiz. Desde entonces apenas ha habido pinceladas de aquel fenómeno y el domingo anunciaba que quería volver a Brasil, a ‘su’ Santos. El equipo del que salió a golpe de talonario ‘florentino’ y que ahora él, Robinho, se arrepiente de haber abandonado.

Un año y medio bajo la manta de lluvia helada que cubre Manchester, y una conversación con Roberto Mancini, le han bastado al (todavía) joven delantero calunga para hacer las maletas y tomar el billete de vuelta al Brasileirão, un torneo que por cada fichaje se parece más al patio de las segundas oportunidades. En un año de Mundial, Robinho no se puede permitir perder el tren a Sudáfrica, sabe que Dunga tendrá muy en cuenta su rendimiento y que en el City no contará con minutos suficientes para demostrarlo.

Abandonó Madrid con aires de grandeza, menospreciando a aquellos que más habían confiado en él y sólo tenía ojos para los ceros del talonario. No le importaba si los petrodólares eran rusos o árabes, sólo quería salir. Entonces llegó el momento que ya le daba igual que se hubiese ‘chafado’ su opción prioritaria (reencontrarse con Scolari en el Chelsea) sólo quería llegar a Barajas y coger el primer avión con destino a la millonaria Premier League. Sobre la campana y cuando ya se planteaba un año en blanco, desde Abu Dhabi llegaron los 42 millones de euros que hicieron que el Madrid diese su brazo a torcer y se convirtiese en el jugador emblema del ‘nuevo’ Manchester City.

No tardó en ‘auto-endiosarse’ y, como le pasó en la Liga, enamoró a los aficionados para después decepcionarlos. A pesar de conseguir durante la pasada temporada 14 goles en 31 partidos, lo que le convirtió en el máximo goleador de los ‘citizen’, su ritmo de vida nunca se adaptó al de Inglaterra y su rendimiento dejó muchísimo que desear. Con la segunda remesa de estrellas celestes y la salida de Jo y Elano, Robinho se quedó sin hueco el once titular y sin amigos en la ‘caseta’.

Los cantos de sirena provenientes de Barcelona, no fueron más que melodías que se llevó el viento y que no llegan a ningún sitio. La salida de Mark Hughes y la llegada de Roberto Mancini no han mejorado su situación. El míster italiano le prometió que jugaría uno de cada dos partidos. Robinho no aceptó. No quiere perderse el Mundial.

El enésimo supuesto predecesor de Pelé ha vuelto a mancillar el nombre de ‘O Rei’. Ahora, vuelve con sus ‘bicicletas’ para Brasil, para buscar aquella magia que perdió al cruzar el charco y que sólo encontró a orillas del Atlántico, en la ciudad de Cádiz.

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