El cuento de la lechera.

1245878933_0Cuando ya se daba por hecho que la selección española se enfrentaría a la brasileña en la final de la Copa Confederaciones, EE.UU. nos ha recordado ese tópico futbolístico que, con la euforia de la Eurocopa y los récord (de partidos ganados y partidos sin perder), parecía haberse olvidado: ir partido a partido. Antes de empezar la competición ya se tenía en mente la final soñada contra la canarinha y cuál sería el camino hasta lograr el objetivo final: Nueva Zelanda, Iraq, Sudáfrica, Italia y Brasil. Pero los norteamericanos se cruzaron en semifinales, rompiendo el guión establecido y recordando, también, que en el fútbol no sólo se gana por nombre.

La roja quizá ayer no mereció perder, hizo números como para ganar, pero no supo meter las oportunidades que creó y estuvo mal defensivamente. Los estadounidenses, por su parte, se mostraron como un equipo bien plantado tácticamente y con una buena condición física, la que le faltó a España. Pero ayer se perdió porque se regalaron dos goles. El primero llegó por un error de juvenil de Capdevila que salió perdiendo en el cuerpeo con su compañero en el Villarreal Altidore. El segundo, un fallo, por prepotente y confiado, de Sergio Ramos en el área pequeña que supo aprovechar Dempsey.

Esta derrota supone un golpe de realidad porque España llegaba convencida de que podría ganar a quién se le pusiera por delante y no temía enfrentarse con las que, a priori, compartía cartel de favoritas de la competición; Italia y Brasil. Ahora se tendrá que conformar con la final de consolidación, un partido que sólo adquirirá aliciente si hoy Sudáfrica da la sorpresa y se impone a los pentacampeones del Mundo. Cosa poco probable, pero no descartable. En estos cuatro días que les quedan en el país sur africano la selección tiene que sacar las conclusiones oportunas y detectar qué es lo que ha fallado para que dentro de un año en los mismo estadios y con las mismas condiciones climáticas no se repitan los errores.

La derrota, además de servir de cura de humildad, debe ser analizada más como un bache que como una muestra de debilidad confirmada. Un percance que puede y debe servir para ajustar en el futuro el juego de la selección ante rivales que presenten este planteamiento. No hay que dudar del estilo de juego, el fútbol de la roja, como demostraron en la Eurocopa, es de elaboración y pausado, sin precipitaciones. A Del Bosque tampoco le debe temblar el pulso a la hora de buscar soluciones a este tipo de partidos, y si hay que quitar estrellas se quitan. Ayer se echó en falta a F. Llorente cuando los centrales americanos y Howard, el mejor del partido, parecían infranqueables.

Nos queda el consuelo, una vez puesto a cero el contador de victorias y de partidos sin perder, de que el campeón de esta Copa no gana el Mundial siguiente (Argentina ´92 -cuando todavía era Rey Fahd-, Brasil ´97, Francia ´01, y Brasil ´05 lo prueban), el gran objetivo: Sudáfrica 2010.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s