El león ruge en la Catedral

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El Athletic de Bilbao 24 años después va a disputar una gran final, vuelve a luchar por recuperar su hegemonía en la Copa del Rey, su competición. Y precisamente buscará su vigesimicuarto trofeo contra el F.C. Barcelona, que hace 11 años adelantó a los bilbaínos en el palmarés. Un partido histórico, entre los reyes de copas, para intentar devolverle la solera a un trofeo minusvalorado y despreciado en los últimos años.
El partido del miércoles se preveía especial. Desde que terminó el partido de ida en Sevilla (2-1) la afición creyó que, está vez sí, el Athetic podría llegar, después de tantos años, a la final del torneo del K.O. El partido era especial y se notaba desde días antes: colas como antaño para conseguir una entrada, la ciudad engalanada con los colores del equipo y un objetivo, llegar a la final de Valencia, aunque el Athletic ha pedido cambiar la sede.
Por si a los aficionados y al equipo les faltara motivación para afrontar el gran partido. En la víspera, al presidente del Sevilla, José María Del Nido, se le ocurrió decir la ya famosa frase de que se iban a comer al león “desde la melena a la cola”. Luego ha confesado que lo dijo para quitarles presión a sus jugadores. No sé cómo es como abogado pero como motivador no tiene precio. Los aficionados y jugadores se sintieron atacados en el orgullo y prepararon sus mejores trajes para afrontar el encuentro.
Y es que partidos como el del pasado miércoles te reconcilian con el fútbol. Con ese fútbol con el que muchos crecimos, y en el que el Athletic todavía era considerado como uno de los grandes de la Liga española. Caparrós, entrenador Athletic, y San Mamés crearon una atmósfera asfixiante, y envidiable, para un Sevilla que naufragó durante 33 minutos y en el que los rojiblancos sentenciaron el partido (3-0).
Hace unos meses leía un artículo de Santiago Segurola, publicado en el libro “Cultura(s) del fútbol”, en el que decía que el “Athletic, que una vez defendió con arrogancia su espléndido modelo, juega como si pidiera perdón. Es un equipo acomplejado, exactamente lo que su hinchada no perdona”. El miércoles afición y equipo se reconciliaron, esperemos que por mucho tiempo, y el león volvió a rugir en la catedral.

Foto: El Correo.

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