Archivo para la categoría "Mundial 2010"
Momentos Mundiales: La Naranja Mecánica
En la década de los años 70 hubo un equipo que maravilló al mundo del fútbol, con una apuesta total. Todos atacaban y todos defendían. Rinus Michel fue el ideario de este fútbol, y Johan Cruyff el máximo exponente. Era la estrella del equipo, el director de la orquesta y músico de fila. Con él tocaban Johan Neeskens, Johnny Rep, Rob Ressenbrink y Ruud Krol, entre otros. Fueron conocidos como la Naranja Mecánica. Un periodista brasileño les definió como la desorganización organizada. Y es que el juego giraba en torno al número 14 de Cruyff, y en el que el portero llevaba el dorsal 8 a la espalda, Jan Jongbloed. Fue un equipo campeón sin corona, como la Hungría del 54. Llegaron a las finales de Alemania 74 y Argentina 78. Perdiendo en ambos casos contra los países organizadores. Nunca ganaron el trofeo, pero se ganó la credibilidad de los amantes del fútbol. Leer el resto de esta entrada »
Los chicos de Löw

Las rupturas siempre son dolorosas y normalmente dejan a uno de los dos cónyuges más afectado que al otro. En el fútbol también pasa con los ‘matrimonios’ entre entrenadores y ayudantes. Valdano y Cappa o Rijkaard y Ten Cate son dos de los infinitos ejemplos que se podrían utilizar. Cuando Jurgen Klinsmann anunció que abandonaba la Selección germana y decidía volver a ‘su’ querida California, los grandes mitómanos auguraron un batacazo de su sustituto, Joachim Löw.
Cuatro años después de aquel ‘divorcio‘, cada uno ha ‘rehecho’ la vida a su manera. Klinsmann regresó de su retiro yanqui para entrenar al Bayern Munich, y fracasó estrepitosamente. Mientras, Löw ha completado una fantástica labor al frente de la ‘nationalmannschaft’. Finalista en la Eurocopa y en el penúltimo escalón hacia la gloria Mundial, con una generación de futbolistas que augura muchos éxitos en el futuro.
Momentos Mundiales: El gol de Zarra
La selección española logró su mejor clasificación en el Mundial de Brasil 50, en el que finalizaron en cuarto lugar. Recordado por el Maracanazo. Participaron 13 equipos divididos en 4 grupos, de los cuales clasificaron los mejores de cada grupo a una nueva ronda final: Brasil, España, Suecia y Uruguay. Aunque no hubo un partido final oficialmente, el último partido fue clave. Los locales habían derrotado cómodamente a hispanos y escandinavos, mientras los charrúas apenas habían logrado una sufrida victoria ante los suecos y un empate ante los españoles. En el último partido de la ronda Uruguay logró una histórica victoria ante Brasil por 2 a 1 y se quedó por segunda vez con la Copa Jules Rimet.
La selección española fue, precisamente, una de las grandes revelaciones del torneo. Sus tres victorias en la primera fase le hicieron soñar con el Mundial. El gol de Zarra que dio la victoria 1-0 ante Inglaterra es uno de los momentos dorados de la historia del fútbol español. A pesar de que la segunda fase comenzó con un empate ante Uruguay, España fue vapuleada por Brasil (6-1) y Suecia (3-1). El cuarto puesto final supo a poco, aunque sigue siendo la mejor clasificación española en la historia de los mundiales. Hoy puede acceder por primera vez a semifinales y por lo menos igualar aquel cuarto puesto en Brasil.
Momentos Mundiales: Camerún como espejo
Ghana y Uruguay abren los partidos de los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica. Uruguay esta recordando viejos laureles. La primera edición Jules Rimet se disputó en el país sudamericano y ellos fueron los vencedores finales al imponerse por 4 a 2 a Argentina. Veinte años después, y tras el impás provocado por la 2º Guerra Mundial, Uruguay protagonizó uno de los momentos más recordados de los mundiales, el Maracanazo, cuando se impusieron contra pronóstico en la final a Brasil, país organizador y máximo favorito. Desde entonces los uruguayos han pasado a un segundo plano internacional, hasta esta edición en la que han llegado a cuartos.
Pero es Ghana la que puede hacer historia. La selección africana ha llegado a los cuartos de final de puntillas. Era de las selecciones del continente negro de la que menos se esperaba que hicieran algo importante en este Mundial. Su gesta recuerda a la que en Italia 90 logró Camerún liderada por Roger Milla, el delantero africano de los rércords: el goleador más veterano en un mundialcon 38 años y el jugador más veterano en disputarlo, cuatrto años después en EE.UU. Los cameruneses sorprendieron en el Grupo B (a priori dificilísimo con Argentina, la URSS y Rumanía) que lideraron: dos victorias y una derrota. El partido inaugural enfrentaba a Camerún con Argentina de Maradona, vigentes capeones y grandes favoritos, pero los africanos sorprendieron y se impusieron por 1 a 0 (Biyik). Empezaba la gesta de los Leones indomables.
Momentos Mundiales: Final del Mundial del 66
En las historia de los Mundiales Alemania e Inglaterra se han enfrentado en cuatro ocasiones en partidos directos. Esta, pues, es la quinta vez que se cruzan en una fase mundial. La primera vez en el Mundial de Inglaterra 66, el primero que fue retransmitido en directo vía satélite, en blanco y negro, y todo el mundo, como recuerda Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra, pudo ver el show de los árbitros. Un juez alemán obsequió a Inglaterra el partido contra Argentina, mientras uno inglés regalaba a Alemania el partido frente a Uruguay. Cómo se ve los árbitros siempre, como hoy en día, en el ojo del huracán.
Así Inglaterra, liderada por Bobby Charlton, y Alemania, con el jovencísimo Franz Beckenbauer, llegaron a la final, una de las más recordadas y en la que tampoco faltó la polémica. Tras 90 minutos, el partido acabó 2-2 en Wembley. En la retina, la imagen del Káiser disputando la prórroga con el brazo en cabestrillo. A los diez minutos de la prolongación llegó el gol fantasma más famoso de la Historia: Hurst lanzó un trallazo que dio en el larguero y botó cerca de la línea de la meta alemana, aún no se sabe si entró o no, fue concedido como gol por el árbitro suizo del partido a instancias del asistente ruso y supuso el 3-2. Finalmente los ingleses hicieron el cuarto. Logrando así su primer y único trofeo.
Lo peor y lo mejor del Mundial de Sudáfrica (I)
La primera fase se ha terminado. Sin partidos memorables. Sin grandes goles. Pero han pasado cosas. Sorpresas varias, algunas broncas, otras tantas polémicas (centradas básicamente en el balón oficial y las Vuvuzelas), y muchas decepciones. Se esperaba más de los equipos africanos, ya que se presuponía que este iba ser su Mundial. Los equipos europeos han estado bastante flojos. Todo lo contrario que el continente americano, reflejo del trabajo bien hecho. Por su parte, Asia ha dado un paso importante clasificando a dos selecciones para octavos. Oceanía, por el contrario, sigue sin existir aunque Australia ha ganado un partido y Nueva Zelanda se ha ido sin perder. En cuanto a jugadores, dos son las grandes sorpresas-confirmación de lo que va de torneo, el alemán de origen turco Mesut Ozil y el japonés Keisuke Honda.
Ni antes tan guapos, ni ahora tan feos

El médico metido a escritor Oliver Wendell Holmes dejó para la historia la siguiente cita: “La memoria es como una red: uno la encuentra llena de peces al sacarla del arroyo, pero a través de ella pasaron cientos de kilómetros de agua sin dejar rastro”. No le faltaba razón. La retentiva de la gente es extremadamente frágil y muchas veces sólo recuerda aquello que quiere o le conviene.
España se juega hoy contra Chile el pase a los octavos de final del Mundial. El fiasco que supuso la derrota contra Suiza ha convertido todas las alabanzas en críticas y la euforia ahora se ha teñido de descontento. Todos rememoran y añoran la Eurocopa de hace dos años. Aquel idílico paraíso de la perfección balompédica y la calma. Algo que realmente no fue así, por mucho que algunos lo hayan olvidado por el triunfo final.
Momentos Mundiales: el último gol de Maradona
Hoy juegan Argentina y Grecia. Un encuentro que ya se repitió en el Mundial del 94. Y que dejó en la retina una de las imágenes de los mundiales. En ese partido los argentinos ganaron 4 a 0, con hattrick de Batistuta. Pero en la memoria de todos quedará el gol de Maradona, que tras una bonita jugada y una definición de crack metió un golazo, y más aún, su celebración. Corriendo hacia la cámara y mostrando una cara que a pocos se nos olvidará. Fue su último gol en un Mundial. Su penúltimo partido como jugador. Días más tarde tuvo que abandonar la concentración por haber dado positivo por efedrina. Este hecho precipitó su retirada del fútbol y su consecuente caída en un pozo depresivo. “Me cortaron las piernas”, dijo. Hoy vuelve como seleccionador, y con la posibilidad de meter a Argentina a octavos sin perder ningún partido, y clara candidata al título mundial.
Explota el polvorín francés

A la Selección francesa todavía le queda por disputar una jornada y sus posibilidades de pasar a octavos siguen siendo múltiples, pero nadie confía en ellos. Un empate entre México y Uruguay les permite pasar a ambos y apear a la subcampeona mundial. Pero ni los más ilusos que aún creen en la deportividad del fútbol y esperan ver un choque disputado entre americanos, no esperan ver a los ‘bleus’ en octavos de final.
“Somos el hazmerreír del Mundial”, comentaba a primera hora del domingo Frank Ribery con lágrimas en los ojos. Razón no le falta al centrocampista del Bayern. Después de varios días de un espectáculo entre la farsa y el sainete, parece que el polvorín en forma de vestuario finalmente ha explotado.
La cuadratura del círculo
“El deporte es más poderoso que la política para derribar barreras raciales. Tiene el poder para cambiar el mundo y unir a la gente que apenas tiene nada”, proclamó Nelson Mandela. Un partido de rugby es el momento más trascendente de la historia de Sudáfrica. Un país que hasta 1994 estaba legislado por el apartheid, que establecía zonas delimitadas para blancos y negros: escuelas, hospitales, autobuses y el deporte, que tampoco escapó a las divisiones raciales.
Hoy se cierra el círculo que se empezó a trazar en 1995 con la organización del Mundial de rugby, que además ganaron. El deporte de los blancos, símbolo de la opresión y que Mandela supo utilizar como elemento de cohesión. En ese equipo había un negro, Chester Williams. En los Bafana Bafana, la selección de fútbol del país, hay un blanco, Mathew Booth. El jugador más querido por los aficionados. Las similitudes se quedan ahí, porque parece complicado ver a los sudafricanos más allá de los octavos de final.

